La Caja Mágica de Madrid fue el escenario del primer partido de la final de la Copa Davis 2019 y Roberto Bautista Agut se ha ganado absolutamente el corazón de todos los españoles, precisamente con eso, con corazón.

Tras una semana durísima en lo anímico con la pérdida de su padre, el tenista de Castellón reaparecía con el equipo para poner el primer punto de la serie definitiva ante Canadá al ganar por 7-6(3) y 6-3 ante Félix Auger-Aliassime que sabe a muchas cosas, pero entre ellas a alivio para Roberto, que no ha encontrado mejor manera de dejar una dedicatoria a uno de sus seres más queridos.

En el primer duelo entre ambos prevaleció la consistencia. Y Bautista, de 31 años, con 7 victorias en individuales y ocho eliminatorias disputadas hasta este domingo, salió airoso frente a la potencia del tenista de Montreal, que solo había participado en una confrontación de la Davis hasta esta semana.

Ambos acudieron a las llamadas de sus capitanes en el último momento, pues se esperaba a Pablo Carreño y Vasek Pospisil para el primer punto de la final. Bautista, que había perdido su primer compromiso con el ruso Andrei Rublev y luego ganó al croata Nikola Metkic, se presentó el sábado tras abandonar Madrid por el fallecimiento de su padre y aceptó el compromiso de jugar la final porque quiere ganar la Davis por primera vez.

Felix Auger-Aliassime, ganador de la Copa Davis júnior en Madrid en 2005, había permanecido toda la semana en la grada animando a su equipo, recuperándose de unas molestias en el tobillo izquierdo que sufría desde un entrenamiento durante el torneo de Viena, o quizás agazapado, hasta que su capitán Frank Dancevic decidió jugar la baza de la sorpresa.

Ahora Rafael Nadal y Denis Shapovalov disputarán el segundo encuentro de esta final, la décima para España, en la que el equipo de Sergi Bruguera puede ganar la Ensaladera por sexta vez.

Canadá, en su primera final de esta competición, se aferra a la juventud de Shapovalov, de 20 años y número 15 del mundo, y a la victoria que logró ante Nadal en el Masters 1.000 de Canadá (3-6, 6-4 y 7-6). Nadal se tomó la revancha en Roma por 6-4 y 6-1.