A pesar del clima de tranquilidad que se respiró el Estadio Nacional con ocasión del clásico universitario no se puede soslayar ni olvidar los difíciles momentos vividos por su gerente general durante la semana

Ya se está transformando en algo habitual la agresión, ataques, insultos y amenazas por parte de integrantes de las barras bravas enquistadas en el fútbol y en las entrañas mismas de los centros de poder de las directivas de la instituciones más importantes.

En el último tiempo le ha correspondido a la U y sus hinchas más furibundos, estimulados por una mala campaña y una errática conducción de sus dirigentes, quienes han amenazado de muerte a su presidente, el cual hastiado, dejó el cargo. Ahora la situación es más grave, ya que está vez las amenazas se pasaron a los hechos y  fue así como el gerente general fue atacado y su familia amenazada e intimidada.

Hay que señalar que Felipe de Pablo ha estado a cargo de la seguridad en los estadios y en tal función está permanentemente en contacto con Carabineros y funcionarios de Estadio Seguro. Él  tiene un amplio dossier que también es conocido por las autoridades incluyendo fiscales del Ministerio Público donde entre otras cosas, tienen claramente identificado a estos delincuentes que trafican drogas durante los partidos y lideran los desmanes que suelen producirse en los partidos.

Hay vídeos nítidos del rostro de estas personas. Uno debe suponer que servicios de inteligencia con estos datos saben dónde acudir y proceder a su detención.

Posiblemente lo hayan hecho en alguna oportunidad pero se sabe que es solo cosa de horas y rápidamente vuelven a sus fechorías.

Ese conocimiento y base de datos hacían de Felipe de Pablo un blanco perfecto. «Por supuesto que estoy preocupado y no solo por mi persona sino que también por mi familia»

Algún detenido o sospechoso?

«Aún no pero deberían caer en los próximos días».

Tienes protección?

«Si, rotación  permanente de Carabineros».

La U, repudió estos hechos en declaración pública y anunció querella contra quienes resulten culpables.

Está vez estoy convencido que con real voluntad de las autoridades se encontrarán a los responsables. El círculo donde buscar es menos masivo de lo que pudiera pensarse.