Abierto de Australia sigue buscando fórmulas

El pasado 24 de abril Craig Tiley, jefe ejecutivo de la Federación de Tenis de Australia, anunció que la organización estaba considerando tres opciones para el 2021: jugar sin público, reprogramar el torneo o finalmente cancelarlo.

Con el transcurso de los días surgió otra alternativa que implicaría que los tenistas participantes se vean obligados a realizar una cuarentena cuando lleguen al país y que en la cancha sólo se acepte la presencia de público local.

«Actualmente, lo más favorable que se me ocurre es utilizar técnicas de cuarentena con los tenistas y tener aficionados exclusivamente australianos. Hay cuatro escenarios y les hemos dado forma para saber cuándo tomar las decisiones, a quién impacta y cómo afecta. Tenemos 670 trabajadores, a nuestros socios de medios de comunicación, patrocinadores, estamentos gubernamentales y proveedores. En el peor de los casos, no habrá Australian Open», expresó Tiley.

Hay que recordar que el Abierto de Australia 2020 fue el último que se logró disputar en momentos que aún no se desataba la pandemia. Tras ello vino la cancelación de Wimbledon y la incertidumbre respecto al futuro del Abierto de Estados Unidos y Roland Garros.

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