Es sin duda es la canción más famosa del rugby. El célebre “Swing Low, Sweet Chariot” de los fanáticos del XV de la rosa, se canta regularmente en Twickenham pero también en todas las arenas donde juegan los ingleses. Durante la última Copa del Mundo, la pudimos escuchar regularmente en los estadios japoneses.

Las manifestaciones contra el racismo que se vive alrededor del mundo, producto de la muerte de George Floyd en los Estados Unidos, también pone en jaque el cántico de los ingleses. La controversia nace porque la canción “Swing Low, Sweet Chariot” fue compuesta originalmente en 1862 por un esclavo estadounidense llamado Wallace Willis.

La interpretación de la letra de la canción no está clara: según algunos, celebra la liberación de los esclavos, para otros, evoca la muerte de estos mismos. Lo que está claro es que la Federación de Rugby de Inglaterra (RFU) es consciente del problema y está recomendando a sus seguidores no cantarla.

“La RFU ha decidido que necesitamos hacer más para representar la diversidad y estamos comprometidos a acelerar el cambio y crear conciencia. La canción ha sido durante mucho tiempo parte de la cultura del rugby y es cantada por muchas personas que no tienen conciencia de sus orígenes”, declaró la Federación en el medio británico The Guardian.

Hasta Majo Itoje, segunda línea y figura del seleccionado, ha reconocido que el contexto que se ha generado a raíz del movimiento “Black Lives Matters”, complica la continuidad del famoso cántico.

Pero como es de costumbre, el intrépido Primer Ministro inglés, Boris Johnson, salió a defender la canción. “No creo que deba haber ningún tipo de prohibición para cantar esta canción. Nadie, hasta donde yo sepa, parece saber la interpretación real de la letra. Antes de empezar a quejarme de “Swing Low, Sweet Chariot”, me gustaría saber el resto de la canción”.