Ni siquiera Alfred Hitchcock, el genial director de películas de suspenso pudo escribir un mejor guión para el desarrollo del partido de Colo Colo y la U.

El maestro cinematográfico se caracterizaba por desarrollar historias en las cuales estaba presente; el suspenso, la tensión, lo impredecible y finales muy inesperados.

Y así aconteció el sábado en el estadio Monumental, donde la U en el último segundo cae derrotada por 3 goles a 2.

Podría decirse además que la tormenta fue perfecta para los azules o si se quiere un infierno perfecto porque, al margen del resultado, se produce en sus narices la celebración y festejo del goleador máximo del fútbol nacional Esteban Paredes que logra la ansiada cifra de 216 goles.

Podrá argumentarse que Hernán Caputto no es el responsable total, cierto.

Podrá afirmarse que los jugadores entregaron todo, cierto.

Podrá decirse incluso, que por largos pasajes la U fue superior, cierto.

Pero esos argumentos ya no son suficientes porque al cabo, no es un partido que se pierde en los minutos finales. No es primera vez que se muestra intermitencia en el juego, ni desaciertos de última hora, ni cambios que retroceden cada vez más al equipo.

Ejemplos hay muchos y lo acontecido en el Monumental es uno más. El dejar de tocar, el entregar el mediocampo, fue un factor determinante.

Colo Colo hizo todo lo contrario y, a pesar de manifestar cierto agrado con el 2 a 2, no cesó su búsqueda del arco contrario y el control del partido.

En fin, que sacamos con seguir argumentando el punto de vista futbolistico. Nadie quier escuchar ni señalar con el dedo a los responsables pero la campaña es demasiado mala.

La contratación de Goldberg y Vargas es un chiste, la renuncia de Heller y la presidencia de Navarrete solo ha sido un mal maquillaje y nadie hace nada.

Todos actúan como si el futuro estuviera escrito y fuera irreversible y lo peor es que si uno ve jugar a Iquique, Everton, Cobresal, Antofagasta y la U de Concepción, muestran  por muchos pasajes un mejor juego colectivo.

La U lo logra por escasos momentos y lamentablemente pareciera que eso no será suficiente.