Coronavirus golpea al golf

El golf sigue con sobresaltos. Cuatro positivos entre los jugadores y allegados han disparado todas las alarmas, después que se produjeron cinco retiradas en las últimas 24 horas previas al inicio del Travelers en Cromwell (Connecticut).

Los responsables del PGA Tour informaron anoche que los cuatro positivos que se han dado por coronavirus desde la semana pasada probablemente se remontan a interacciones fuera de la competición de los torneos y no por su presencia en los campos de golf.

En las últimas 24 horas se han producido los casos de Cameron Champ, los caddies de Graeme McDowell, Ken Comboy; y Brooks Koepka, Ricky Elliott, y la hija de Webb Simpson, ganador la semana pasada en el RBC Heritage. Las dos hijas del ganador del US Open 2012 saltaron al green a abrazarse con su padre tras la victoria.

Entre los retirados se encuentran los golfistas mencionados, además de Chase Koepka, el hermano de Brooks, que había sido asignado al partido de Rafa Cabrera Bello. Brooks ha declinado jugar en el Travelers «para proteger a todo el mundo. No quiero que nadie arriesgue su vida por nuestra culpa si tiene complicaciones respiratorias». El test de McDowell ha sido negativo.

La semana pasada, el estadounidense Nick Watney había dado positivo por Covid-19 antes de jugar la segunda ronda del torneo de Hilton Head y se le ha sometido al protocolo. Sergio García, que llevó a Watney en su avión, está siendo testeado cada dos días hasta ahora con resultados negativos.

«El número es bajo, pero cualquier número duele», dijo Jay Monahan, el comisionado del PGA Tour, en una conferencia de prensa, en el que anunció «cambios» para esta semana con el fin de mejorar los números arrojados hasta ahora, aunque el ratio es 6 positivos y 2.757 negativos.

Lo cierto es que hasta Hilton Head a los golfistas se les ha permitido dormir en casas particulares, ir a supermercados…, algo que en los protocolos iníciales se señalaban a evitar como recomendación. Entre otras cosas, se añade un test al bajar del chárter que el PGA Tour facilita a los jugadores para el traslado, además del previo que ya se hacía.

Además de garantizar la continuidad del golf en Estados Unidos, Monahan sigue defendiendo la idea de público a partir del Memorial el 9 de julio. «Pero quédense tranquilos. Si vemos que existe algún riesgo, revisaremos la decisión», dijo.

Sin embargo, Monahan también recordó que «decir que no vamos a tener ningún caso más de COVID-19, y poder mirar a los ojos con esa promesa y reiterar esa garantía, decir que no vamos a tener ningún caso, sería falso porque todos estamos aprendiendo a medida que avanzamos en medio de la pandemia del coronavirus».

Niemann es parte del torneo de esta semana.

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