El mes de julio une la vida de dos de los más grandes deportistas cubanos, Ana Fidelia Quirot y Alberto Juantorena, quienes lograron medallas de plata y oro respectivamente en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Montreal 76 en pruebas de velocidad y medio fondo del atletismo.

Juantorena nacido en Santiago de Cuba el de 3 de diciembre de 1950, fue especialista en las pruebas de 400 y 800 metros y se proclamó campeón olímpico de ambas distancias en los Juegos Olímpicos de Montreal 76, hazaña que nadie ha repetido hasta ahora. Recibía de algunos el apodo de «El Caballo», pero los comentaristas deportivos cubanos le llamaban «El elegante de las pistas».y fue un día como hoy 29 de julio cuando ganó el oro en los 400 metros.

Con 1,88 mts. de estatura, comenzó simultáneamente en el baloncesto y el atletismo, con preferencia por el primero. Su rendimiento en el deporte de la canasta, sin embargo, no fue bueno. En 1971, en entrenador polaco Zygmunt Zabierzowski lo convenció para dedicarse a los 400 mts. El joven Alberto aceptó y tan solo un año después corría en 45.94 y era semifinalista en los Juegos Olímpicos de 1972. En 1973 fue campeón mundial universitario y en 1975, plata en los Juegos Panamericanos, con su mejor marca de 44.80, por detrás del estadounidense Ronnie Ray (1954) con 44.45.

Zabierzowski logró convencer a un reticente Juantorena para tomar parte, además de los 400,  también en los 800 mts. de los Juegos de Montreal. Se presentó en la capital de Québec con 1:44,9 de ese mismo año, un gran crono, que nadie tuvo muy en cuenta por su falta de experiencia en la prueba.

De los favoritos se había caído el keniano Mike Boit que acreditaba 1:43.79 del año anterior, al no poder tomar parte en los Juegos por el boicot que realizaron la mayoría de los países africanos.

Las series de los 800 mts. tuvieron lugar el 23 de julio. Había tres rondas en tres días. Wohlhuter impresionó con 1:45.71 en la primera serie. Juantorena ganó la 4ª con 1:47.15. En las semifinales, al día siguiente, Juantorena se impuso en la primera con 1:45.88 y el estadounidense en la segunda con 1:46.72. Les acompañaban en la final el belga Ivo van Damme; el campeón de Europa, el entonces yugoslavo, hoy croata, Luciano Sušanj; el subcampeón de Europa, el británico Steve Ovett; el alemán Willie Wülbeck; el italiano Carlo Grippo y el indio Sriram Singh.

La final, el 25 de julio, se inició muy rápido, Juantorena se colocaba momentáneamente en la primera posición, pero se vio sobrepasado por Singh. A falta de 300 mts., Juantorena recuperaba la cabeza con Wohlhuter y van Damme detrás de él. Wohlhuter trató de igualar el cubano en la última curva pero no pudo con su empuje y acabó perdiendo la segunda plaza en favor de van Damme. Con su potente zancada, Juantorena cruzó la meta en 1:43.50, nueva plusmarca mundial. Van Damme fue plata y Wohlhuter bronce.

Sin tiempo para recuperarse, Juantorena se enfrentaba al día siguiente, en sesiones de mañana y tarde, a las dos primeras rondas de los 400 mts., prueba en la que poco antes de los Juegos, había acreditado su mejor marca personal. Reservando fuerzas se clasificó sin problemas para la semifinal del 28 de julio.

Sus principales rivales en la final serían los estadounidenses Fred Newhouse, Herman Frazier. Maxie Parks y el británico David Jenkins, todos por debajo de 45´. La final del 29 de julio era la 7ª carrera del cubano en 6 días, pero esto no le pesó en absoluto. Corriendo por la pista 2, entró segundo en la recta final, pero acabó imponiéndose. Newhouse fue plata y Frazier bronce.

Alberto Juantorena junto a Soledad Bacarreza de Faro Deportivo y Patricia López, directora del Coch, durante los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.

Cuba tenía en Juantorena un auténtico ídolo, aunque los años traerían a otra estrella. Ana Fideli Quirot. Por su parte, la cubana nacida en Palma Soriano un 23 de marzo de 1963 fue conocida como La Tormenta del Caribe y es un ejemplo de valor y abnegación al deporte. En 1993 fue víctima de un dramático accidente doméstico, que le dejó quemaduras en un 40% del cuerpo. La opinión generalizada era que la atleta no iba a poder incorporarse nuevamente al deporte por lo que ese sería el fin de su carrera. Los avances en la medicina cubana y la voluntad de salir adelante hicieron que sólo unos meses después del accidente se reincorporara a la pista.

Al momento del accidengte Ana Fidelia no estaba corriendo ni entrenando. Esperaba su primer hijo, con siete meses y medio de embarazo. Aquel día, en su casa de La Habana, una botella de alcohol estalló en la estufa. Trató de salir, pero el fuego la alcanzó dejándola  encerrada, aterrorizada por las llamas. Unas horas más tarde despertó en el hospital Hermanos Ameijeiras con quemaduras de tercer grado en el rostro, el cuello, el tórax y los brazos. El 40 por ciento de su cuerpo aún ardía.

Dada la gravedad de su estado se le practicó una cesárea y nació Javianna. La pequeña, hija del saltador Javier Sotomayor, murió a consecuencia de un agravamiento en sus funciones neurológicas. Pasaron los días y Ana Fidelia reaccionó, luego de ser sometida a varias operaciónes. «Perdí la criatura que toda mi vida había querido tener» fue lo único que dijo cuando se le volvió a ver en público, visiblemente afectada.

En medio de operaciones quirúrgicas y tratamientos de recuperación, Quirot obtuvo la medalla de plata en los Juegos Centrocaribeños de Ponce (Puerto Rico). La sorpresa fue grande cuando la atleta se presentó en el Campeonato Mundial de Atletismo en 1995 en Gotemburgo, Suecia, y se llevó la medalla de oro.

En julio de 1996, en los Juegos Olímpicos de Atlanta ganó una medalla de plata. La rusa Svetlana Masterkova se alzó con la medalla de oro en la final olímpica de 800 metros. Le ganó a ella y a la mozambiqueña María Mutola, en un espectacular embalaje.

Ana Fidelia obtuvo el premio otorgado anualmente por los medios de prensa especializados a la mejor deportista de Latinoamérica y el Caribe en cuatro oportunidades (1989, 1991, 1995 y 1997).

Hoy retirada, aún participa en eventos de veteranos y para ayudar a desarrollar el atletismo en Cuba. Además, es madre de dos hijos.