Hace un par de días, el Team Chile hizo un reconocimiento a los deportistas que enfrentan la pandemia desde al ámbito de la salud. Entre ellos, destacan Francisca Tala y Natalia Salvador del equipo de las “Diablas”. La primera de ellas cursa sexto año de Medicina y se encuentra hace tres semanas en labores en el Hospital Barros Luco y en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Por otra parte, su compañera de las Diablas está a un mes de titularse como kinesióloga y cuenta cómo vive su desafiante último internado.

“Partí en el Barros Luco por tres semanas de apoyo en la UCI. En este tiempo pude aprender de enfermería, kinesiología, de los auxiliares y estaba lista para todo lo que necesitaran. Nos sumamos a las visitas médicas y también asistimos a procedimientos ayudando en lo necesario” señala Francisca sobre sus labores enfrentando la pandemia.

Hace algunos días empezó a trabajar en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile que abrió la Unidad Critica COVID (UCC) que se encuentra en marcha blanca. “Ahí tenemos más trabajo, ha sido un desafío muy grande y una tremenda experiencia. En mis días libres también voy al Barros Luco” cuenta la delantera.

También añade como recomendación “Repito que se queden en casa. Lo que he podido presenciar, y que espero quede como aprendizaje para la vida, es la importancia de tener buenos hábitos, vida activa y alimentarse bien porque influye considerablemente en el desenlace del virus”.

Por otra parte, Natalia se encontraba en sus últimos meses como estudiante de kinesiología en el inicio de la pandemia.

“Tuve dos internados en esta época que son voluntarios que ofreció la Universidad Católica donde estudio. Me di cuenta el año pasado que me gustaba el área de kinesiología cardiorrespiratoria. Estuve un mes y medio en la Clínica San Carlos y después me dieron la oportunidad de hacer la ultima rotativa en el Hospital”.

Con respecto a su trabajo diario cuenta “Estoy yendo de lunes a viernes en las tardes. Veo a personas que están saliendo y es muy emocionante. Por ejemplo, he hecho pararse a un paciente que no había caminado en tres semanas porque quedan muy débiles y eso ha sido muy gratificante. La recompensa de verlos salir adelante es muy linda”.

Cuenta que al final de su turno visita a pacientes UCI, “Ha sido duro porque hay personas que están bien y rápidamente empeoran, hasta algunos fallecen. También hay otros que llevan semanas y no mejoran.”

La conexión con el ámbito deportivo es natural para Natalia, quien también es arquera del primer equipo de Universidad Católica, “Lo asocio al deporte. Algunos pacientes que llevan tres semanas ya están conscientes, pero físicamente están mal y al sentarse se cansan como si hubiesen corrido una maratón. Trato de decirles que hay que ir paso a paso, entrenándolos para sacar más fuerza y capacidad. Nos vamos poniendo metas de pequeños pasos, como por ejemplo poder ir al baño solos.”

Agrega como reflexión “La incertidumbre es muy grande al igual que en el deporte. Con las Diablas hemos aprendido que no podemos saber que pasará en un partido y tampoco manejar el resultado, pero si podemos dar lo mejor cada entrenamiento y minuto en la cancha. Hoy, fuera de ella, siento lo mismo. Estamos dando nuestra mejor versión en el camino para lograr vencer al virus”.