El año pasado, Michael Muñoz dejó su profesión de kinesiólogo para dedicarse por completo a su rol de entrenador y jugador. Sus inicios en el deporte fueron en Angol, lugar donde comenzó a aspirar a ser seleccionado nacional, pero la distancia y la carrera universitaria dificultaron conseguir ese anhelo. Hoy, a sus 28 años y luego de haber sumado sus primeros partidos oficiales en enero, sueña con consolidarse, jugar en el extranjero y que el hockey llegue a todo Chile.

  1. ¿Cómo fueron tus inicios en el hockey césped?

“Siempre lo recuerdo con mucho aprecio porque creo que desde que comencé este deporte pude madurar y crecer como persona, me cautivó desde el principio. Soy de Angol, novena región y empecé en el Colegio San Francisco de Asís en el año 2006. Nació al ver que un profesor abrió la rama para damas y yo, participante de todas las actividades deportivas, no me quise quedar fuera. Cuando lo vi le pregunté si existía para hombres, en un principio me dijo que no. Insistí y me dijo que si traía quince jugadores abrían el taller de hockey para el colegio. Así, motivé a mis amigos y logramos crearlo, fue mi primer desafío de reclutar gente para el hockey y ahí nació la pasión por masificar.”

  1. ¿Siempre soñaste con ser seleccionado?

“Me acuerdo que un día le pregunte a mi profesor si había algún lugar más alto que jugar en el colegio. Me habló de la selección, pero claramente se necesitaba entrenar extra y todo lo que conlleva. Me construí un arco de madera en mi casa con los productos de la ferretería que tienen mis papas en Angol. Después de eso, llegaba todos los días a entrenar e invitaba amigos. El 2009 quedé seleccionado para el sub 18 de Chile y fue algo bonito que cambió mi vida, lo único que quería era seguir por más. Participé de un torneo en Argentina y fue una gran experiencia. Después empecé a viajar con menos frecuencia por estar tan lejos.”

  1. ¿Cuándo fue tu primer llamado a la selección?

“Al salir del colegio, pensé en estudiar en Santiago, pero por problemas personales prioricé quedarme en Temuco. Mi apuesta era que podía jugar igual en la Universidad y junto con algunos amigos activamos el hockey en la UFRO. El hockey creció, se expandió también en más universidades con gente que conocía el deporte al llegar. Esperaba que las puertas quedaran abiertas para un futuro en la selección. Empezamos a generar buena competencia en Temuco, liga todo competidor y movió mucho. Después nació el tema de ser entrenador y también comenzó la inquietud de volver a la selección. En un momento, le mandé un mail a Alfredo Castro (Head Coach nacional) y me respondió que lo iba a evaluar, esto coincidió con la llegada de Jorge Dabanch y logré entrar al proceso en 2018”.

  1. ¿Cuál es tu mayor sueño como jugador?

“Es ir a jugar afuera, mi objetivo para aprender y crecer. En el seleccionado, seguir participando de los torneos, poder soltarme y ser el jugador que soy en el club (Old Johns, Concepción). Me falta hacer mi juego aún, pero me estoy adaptando.

 En esta búsqueda de ser aporte para el seleccionado, tengo un plus que arrastro y lo he entrenado y perfeccionando, en su mayoría autodidacta. El año pasado mi mayor cantidad de goles fue de arrastre y nos dejó dentro de los cinco primeros del torneo.”

  1. ¿Cómo analizas los procesos del hockey de región?

“Cada vez están tomando más sentido. Hay un gran objetivo que es que el hockey llegue a todos lados que es transversal. El crecimiento se ha dado por la capacitación y especialización constante de los entrenadores de región de seguir aprendiendo. Ha ayudado mucho porque le da firmeza a lo que se transmite y se ve en los resultados. En Antofagasta hay muy buen trabajo, en Viña también. En el sur también se han enfocado en divisiones menores y los niños le han tomado el gusto al hockey.”

  1. ¿Cuál sientes que es tu rol hoy como seleccionado nacional y exponente de región?

 “El rol va en el sentido de la masificación, quiero que hayan más Mike, tanto damas como varones que tengan la oportunidad de estar en el seleccionado de crecer como jugadores y personas. Que el día de mañana sean influyentes del deporte y que se siga masificando llegando a todos lados. Es una mochila con mucha responsabilidad porque es un reflejo que viven muchos jugadores del norte y sur que viajan peleándola para ganar un puesto.”