Se trata de la mejor deportista femenina de todos los tiempos. Una mujer llena de vitalidad, energía y desplante que lo canalizó a través del deporte. Ha sido la única mujer en ganar una medalla en unos Juegos Olímpicos, en Melbourne 1956, donde fue abanderada y la única mujer presente en la delegación chilena. 

Pese a su exitosa carrera en el atletismo, Marlene se dedicó también la tenis – que tuvo que abandonar por una lesión en su rodilla- y finalmente se profesionalizó en la equitación. De hecho, representó a Chile en los Juegos Panamericanos de 1995. En el 2012 se retiró de toda actividad deportiva con 79 años y anoche nos dejo.