Hierba y arcilla en una sola cancha

El año 2007 se jugó un partido muy especial entre Roger Federer y Rafael Nadal. En ese entonces el suizo mantenía un invicto de 48 partidos en la hierba (5 años consecutivos) y el español 72 victorias y 3 años sin perder en la arcilla.

Como una manera simbólica de establecer quién era el mejor jugador y con claros fines publicitarios por parte de los organizadores, se construyó una cancha que combinó las dos superficies. La ciudad elegida fue Palma de Mallorca y su construcción demoró 19 días con un costo de 1.6 millones de dólares.

Antes del encuentro, Federer declaraba: «Los dos estamos deseando empezar este partido. Me atrae mucho la idea ya que ambos dominamos una de las superficies. Rafa tiene el récord de 72 victorias seguidas en tierra batida y yo no he sido derrotado en hierba desde hace 48 partidos. ¡Será divertido descubrir quien es mejor en un pista con ambas superficies! Y también será interesante ver quien escoja la mejor táctica».

Para la anécdota quedó que cada uno debió usar dos pares  de zapatillas y que los descansos entre cada juego se alargaron a dos minutos para poder cambiárselas. El resultado final favoreció al español 7-5, 4-6 y 7-6 (12-10).

Dos meses más tarde de aquella exhibición el suizo ganó el torneo de Wimbledon derrotando al propio Nadal en cinco sets y durante su carrera sumaría dos títulos más en Inglaterra.

Mientras tanto, Nadal también ganó Roland Garros ese año, venciendo a Federer en cuatro sets y con el correr de los años, sumaría nueve títulos más en París.

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