El Consejo directivo de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) decidió prolongar la suspensión que dictó desde 2015 a Rusia, como consecuencia del escándalo de dopaje.

El la federación rusa, a través de su presidente Dmitri Shliajtin, confiaba en que sería readmitido luego de saldar las condiciones impuestas por la IAAF para su reincorporación, uno de los cuales fue saldar la deuda de 3,2 millones de dólares que tenía pendientes la federación rusa con la IAAF.

Esta suma se desglosaba en 1,5 millones en costos judiciales del Tribunal de Arbitraje Deportivo, un millón en los gastos de los grupos de trabajo de la IAAF  y otros asuntos menores.

La otra condición que debía cumplir Rusia para ser readmitida en las competiciones internacionales es el acceso al Laboratorio de Moscú, lo que ocurrió en enero pasado, así como la revisión de pruebas, proceso que concluirá el 31 de junio. La votación del consejo directivo de la IAAF siguió siendo negativo, ante la falta de análisis del total de las muestras seleccionadas.

Stanislav Pozdniakov, presidente del Comité Olímpico de Rusia, lamentó que se mantuviera el veto sobre los deportistas rusos. “Respecto a la decisión de la IAAF lamentamos que, incluso reconociendo el total cumplimiento de la hoja de ruta por parte de Rusia, la posición de la Federación Internacional no haya cambiado”.

Shliajtin y destacados atletas rusos como el campeón mundial y europeo de 110 metros vallas, Serguéi Shubenkov, confían en que la nación pueda participar como delegación en el Mundial al aire libre de Doha, a finales de septiembre. Rusia no participa en una competencia internacional desde el Mundial de Pekín, en 2015.

 

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