La WNBA copiará el modelo de la NBA y los partidos se disputarán en una sede única en Florida. En este caso, será la temporada entera, no una parte de la misma, como sucede en la competición masculina.

Los equipos disputarán 22 partidos de Liga regular a puerta cerrada en la IMG Academy de Bradenton. Pese a la reducción en el número de encuentros con respecto a otras campañas, las jugadoras recibirán su salario íntegro. La competición comenzará en julio y los playoffs se extenderán hasta octubre, coincidiendo en buena parte de la temporada con la NBA.

La Liga femenina estadounidense aún debe perfilar los protocolos médicos, pues la prioridad máxima es la salud de las jugadoras. «Hemos utilizado los principios rectores de salud y seguridad de las jugadoras y el personal esencial para establecer los protocolos necesarios y extensos.

Continuaremos consultando con expertos médicos y funcionarios de salud pública, así como con jugadores, propietarios de equipos y otras partes interesadas a medida que avancemos con nuestro plan de ejecución», asegura la comisionada Cathy Engelbert.

La WNBA, que ya se vio obligada a realizar el draft de forma virtual, se ha comprometido a facilitar a las jugadoras una plataforma de apoyo para causas sociales después de las protestas contra el racismo desarrolladas por todo el país tras la muerte de George Floyd.

El regreso de la NBA está ahora en peligro por estas protestas y la WNBA no quiere que a ella le suceda lo mismo.