LA TRAGEDIA DE KAMILA SKOLIMOWSKA

Kamila no alcanzó a cumplir 27 años. Y sin embargo su nombre salta cada vez que vienen las fechas en que se recuerdan a los grandes deportistas y sus logros. Fue una atleta polaca especialista en lanzamiento de martillo que comenzó su brillante -pero corta- carrera a una edad muy temprana. Tenía 14 años cuando se convirtió en la campeona nacional de Polonia, y al año siguiente ganó la competencia de lanzamiento de martillo en el Campeonato Europeo Juvenil de Atletismo, la primera vez que se llevaron a cabo estos Juegos. Luego, consiguió el título mundial juvenil en 1999. Un año después se proclamó sorpresivamente campeona olímpica en los Juegos de Sídney 2000 con sólo 17 años, lo que la convirtió en una de las mejores lanzadoras de la historia. Su mejor marca personal fue de 76.83 metros, conseguida el 2007 en Doha, actualmente la cuarta en el ranking mundial de todos los tiempos. Ganó varias copas mundiales y universiadas, lo que la situaba probablemente como la gran protagonista del martillo durante los años venideros.

«Kamila dedicó tantas horas al entrenamiento para ganar esa medalla», cuenta su padre, Robert Skolimowska. «Ese momento fue uno de los mejores de su vida y de nuestra familia también» dice, recordando la medalla de oro de Sídney.

Kamila, oriunda de Varsovia, Polonia, siguió desde pequeña los pasos de sus padres: su papá alguna vez fue considerado el hombre más fuerte del mundo, ganó una medalla de bronce por levantamiento de pesas en el Campeonato Mundial de 1986 y en los Juegos Good Will, y terminó séptimo en Moscú 80. La madre de Kamila también era una talentosa deportista: jugaba al balonmano en la primera división de la Liga Nacional.

Luego de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, Kamila compitió en el mundial juvenil de atletismo de Santiago 2000. En el Estadio Nacional sus lanzamientos no lograron clasificarla a la final de la prueba, tal vez cansada por su actuación en Sídney, tal vez en baja por haber calculado su máximo rendimiento para un mes antes que el torneo juvenil.

Después de aquel gran año 2000, no cantó victoria final. Kamila siguió compitiendo y rompiendo récords en todo el mundo. Incluso encontró tiempo para forjarse una carrera como policía y trabajó en una estación cerca de su ciudad natal.

Pero el 18 de febrero de 2009, a los 26, la vida de Kamila terminó abruptamente durante el campamento de entrenamiento del equipo nacional de Polonia en Portugal. Al principio, pensaron que su deceso había sido a causa de un infarto de miocardio, pero la autopsia demostró que la causa de muerte había sido una embolia pulmonar (EP), un coágulo de sangre en el pulmón. Una muerte temprana que algunos atribuyen al abuso de sustancias prohibidas. Una sospecha que sin embargo, jamás podrá ser probada.

 

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