Los 4 hipódromos que funcionan en nuestro país se mantiene sin actividad hace 2 meses. La gran paradoja es que desde la suspensión de las carreras, la actividad diaria es la misma y en las mañanas el movimiento de gente es casi normal.

Los caballos requieren de un cuidado diario y en cada corral eso no ha cambiado. Tampoco el entrenamiento ni la rutina de cada ejemplar que incluye caminar, alimentarse, asearse y en algunas ocasiones ejercitarse en la pista.

Esta labor es responsabilidad del cuidador de cada corral que habitualmente tiene 3 caballos a su cargo.

En tiempos normales la cadena de involucrados funciona de la siguiente manera:

El respectivo dueño deja a sus caballos en el corral de un preparador a cambio de un pago mensual de alrededor de $ 350.000. Con ese monto el entrenador cubre alimentación y cuidado del fina sangre y a la vez cumple con las obligaciones de sus empleados, incluidos sueldos e imposiciones.

El mayor sustento de cada preparador depende en gran medida del porcentaje del 16%, del premio cuando su ejemplar se ubique entre los cuatro primeros lugares de la carrera.

Por otro, lado el propietario de cada ejemplar recibe alrededor del 70% de la bolsa.

El caso de los jinetes es más complicado porque su remuneración solo llega por el 10% de ese premio y por cerca de $20.000 por carrera disputada.

La situación es grave porque ya existen propietarios que se llevaron los caballos al campo. También hay otros que han dejado de pagar la pensión mensual.

Desde el Consejo Superior de la Hípica, entidad que dirige los destinos del Hipódromo Chile, Club Hipico y Sporting Club, su presidenta Constanza Burr, señaló ayer:

«Como autoridad debo ser responsable. Todos queremos correr, pero debemos ser cautos. Amanecimos con una resolución que nos permite volver a correr con cierto margen, pero luego vino el balde de agua fría con la cuarentena en el Gran Santiago. Eso sí, en regiones podrían volver a correr antes. En el Sporting están con la duda de la gente que se desplaza desde Santiago. En Concepción están viendo cómo operar. No tienen cuarentena, trabajan con menos gente y el abogado del Consejo hizo ver que están autorizados a correr”.

«Estamos poniendo todo y estuvimos muy cerca de concretarlo este fin de semana. En Santiago se está viendo un máximo de 14 caballos por carrera ¿Cuántas carreras y qué horario? Depende del toque de queda y de los hipódromos. La intención está en correr. En Estados Unidos hay protocolos muy estrictos y que funcionan”, añadió.

Los dos hipódromos de la capital ya están preparados para el retorno, incluso ya organizaron reuniones sin público y con horarios poco habituales producto del estallido social.

En Concepción y Viña trabajan intensamente para cumplir con los protocolos establecidos y pueden surgir novedades en cualquier momento.

APUESTAS

El gran tema para la vuelta de la actividad, al margen de los permisos sanitarios pasa por el sistema de recolección de apuestas.

Ya se anunció que toda la red TELETRAK no funcionará en una primera instancia. Por lo tanto el juego se limita al sistema por internet y telefónico.

El gran reparo que existe entre los directivos de los hipódromos son los cálculos de experiencias pasadas donde se estima que el juego normal para una reunión de carreras que se realiza por esta vía es cercano al 30% del total apostado.

Con ese porcentaje el panorama sería muy incierto porque incluso no se cubrirían los gastos operacionales corriendo serio riesgo la continuidad de la actividad.