¿Se evolucionará al Rugby League? El prestigioso medio británico The Times publicó que World Rugby está trabajando en ajustes “temporales y no obligatorios” a las reglas para reducir el riesgo de contagio del Covid19 en la práctica de esta disciplina.

Según esta fuente, el combate cuerpo a cuerpo y el constante contacto en general de los jugadores son áreas de alto riesgo de contagio del virus que afecta a todo el mundo. Por lo que en la búsqueda de que el rugby pueda volver lo antes posible, se está estudiando en la solución de disminuir el número y duración de estas situaciones de acercamiento. ¿Cómo? Reemplazando un scrum por un penal, o prohibir los mauls y evitar los rucks.

Pero eso no sería todo. Por un lado, estos cambios de reglas serían temporales hasta que la pandemia se controle o se encuentre una vacuna. Por otro, no serían universales. ¿Qué significa esto? Cada federación tendría la libertad de acogerlas o no. Para los países donde la epidemia está prácticamente contenida mantendrían las reglas actuales, pero para aquellos en los que aún está vigente se les recomendará encarecidamente que adopten estos cambios según sea necesario.

“La idea es proporcionar algunas opciones para los países cuyos jugadores no tienen acceso a los test del virus”, agregó The Times como cita. Habría flexibilidad. Estos cambios de reglas no se impondrían, sino propondrían.

Pero este proyecto está más bien en etapa de análisis. World Rugby habría encargado un detallado estudio sobre los tiempos de contacto promedio durante un partido. Uno de las primeras conclusiones fue que, al menos en la Copa Mundial de Japón 2019, hubo un promedio de 14 scrums por partido, con una duración inicial de 15 segundos cada uno, sin contar la cantidad reinicios por colapsos.

Lo que está claro es que el objetivo del proyecto es “permitir un retorno a la normalidad lo más rápido posible”. Estas posibles nuevas reglas hacen pensar en que la distorsión del juego puede evolucionar a una disciplina como el Rugby League, muy popular en Australia y Nueva Zelanda, donde los rucks prácticamente no existen, los scrums son un apéndice de su antecesor y los tiempos de contacto son menores al rugby clásico. Habrá que ver si esta pandemia, además de modificar la vida de millones de personas, también extingue la disciplina del Rugby Union.