Le Figaro.-Tras 26 años en el tenis profesional, la estadounidense Venus Williams, dueña de 49 títulos, aún no piensa en dar un paso al costado. “Siempre debes tener sueños, así que sigo teniendolos”, argumentaba Venus en el sitio de Tennis Majors a principios de junio, refiriéndose en particular a los desafíos que representan Roland Garros y el Abierto de Australia, los dos Grandes Slams que faltan en su registro.

Debutó a los 14 años en 1994 y de ahí en adelante el apellido Williams sería sinónimo de éxitos en el deporte, acompañada y luego superada por su hermana Serena. “Me gustaría ganar en París. No estuve lejos de eso  (fue finalista el 2002). Lo mismo ocurre con Melbourne: tuve mala suerte, me perdí ganar en las finales de 2003 y 2017″, dijo. Sus sueños con los Gran Slams, sin embargo, parecen inalcanzables. Su última victoria fue hace doce años, su quinta en Wimbledon, y está de acuerdo en que el tiempo juega en su contra. “Mi carrera está más cerca del final que del comienzo. Veremos como me siento. Todavía me encanta ganar, pero cuando termine, realmente terminará”.

A pesar de que los avances en la ciencia en el deporte moderno empujan cada vez más los límites de la longevidad, es probable que pocos permanezcan tan alto durante cuatro décadas, como Venus Williams. De sus años en el circuito al máximo nivel quedará su intensa rivalidad en la década de 2000 con su hermana menor, Serena, que finalmente se desvaneció: esta última ganó 23 títulos de Grand Slam. También se recordará el exitoso regreso después de sufrir en 2011 el síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune que causa dolor en las articulaciones y una gran fatiga.

En las últimas semanas, Venus Williams ha estado involucrada en la lucha contra la injusticia racial que ha azotado el pavimento en todo el país, luego de la muerte de George Floyd durante su arresto en Minneapolis el 25 de mayo. “El racismo aún se extiende en Estados Unidos”, escribió en Instagram.  Otro juego, aún más importante para ganar.