El día 7 de julio le cambió la vida al joven portero ruso Iván Sakborovsky de tan sólo 16 años.

La rutina de entrenamiento para su equipo el Znama Truda, de la tercera división, parecía iba a ser la habitual pero de pronto el cielo se cubrió de nubes y un rayo perdido cayó sobre el cuerpo del jugador que practicaba con el balón.

La caída fue instantánea como así su pérdida de conciencia. Sus compañeros no se percataron en el acto pero si su entrenador Anton Basov quien fue en su auxilio inmediatamente iniciando las primeras atenciones.

En el hospital le indujeron un coma, se temía lo peor. Pero la historia tendría un final feliz. Pasados ya los días el jugador se recuperó milagrosamente.

En recientes declaraciones a la televisión de su país relató los detalles del accidente y el esmero de su entrenador cuya rapidez para actuar fue determinante. También mostró las huellas que aún permanecen en su cuerpo y se mostró ansioso por volver a las prácticas.

Pero la historia agrega otro capítulo feliz ya que el popular equipo Lokomotiv de la primera división rusa le extendió un contrato profesional.